
«Cuanto más conozco a las personas, más quiero a mi perro» decía una famosa cita atribuida a Mark Twain y a muchos otros. No sé quién la dijo realmente, pero tampoco estoy de acuerdo porque no me gustan especialmente los perros. Pero es que los humanos han llegado ya a un punto en el que me causan tal rechazo y tal asco que empiezo a sentirme como Scarlett Johansson en esa obra maestra que es Under The Skin. Intento entenderlos, pensar por qué hacen lo que hacen y no estoy muy seguro de sus motivos. Y cuando intento actuar como ellos, más repugnancia siento.
«La culpa de todo la tiene Yoko Ono» decía una famosa cita atribuida a Def Con Dos. Esta sí sé que les pertenece porque he escuchado la canción lo suficiente como para mencionarla a menudo. Y a lo mejor eso era cierto hace 31 años, pero actualmente en la era de internet la culpa de todo la tienen las redes sociales, donde no solo no se castiga ser una pedazo de mierda humana, sino que se glorifica y se ensalza a los que son así, vistos por algunos como unos verdaderos héroes y valientes por decir las mayores sandeces posibles, especialmente si van en contra de cualquier grupo de persona que consideras el epítome de los males de la sociedad.
«Tú lo que eres es gilip…» Vale, no. No puedo empezar cada párrafo con una cita. La cosa es que si por algo me he caracterizado durante muchos años y la huella que he dejado en internet es una mezcla de troll y tonto del pueblo. Pero era el tipo de troll de esa época, de 2010, que más que buscar hacer daño a alguien, era un idiota con tiempo libre y se dedicaba más a decir tonterías y polemizar un poco en foros y blogs, cosa que algunas veces llevaba a debates interesantes y otras a simplemente una competición de insultos creativos y ofensivos. No estoy especialmente orgulloso de toda esa época, pero al menos ahora tengo la madurez justa para mirar a esa etapa de mi vida y pensar «tú lo que eres es gilipollas, colega» y no vanagloriarme de ello. También es cierto que como nunca he sido una persona especialmente brillante (en nada), era fácil dejarme en ridículo y callarme la boca a poco que la otra persona tuviera dos dedos de frente y sin esforzarse mucho. Las curas de humildad también ayudan.

«El miedo va a cambiar de bando» coreaban Riot Propaganda en ese himno de su único y explosivo disco homónimo de 2013. Y en ese contexto político y social tenía todo el sentido, cuando estábamos un poco más unidos menos separados en general. Ahora mismo todo son extremos extremadamente extremados: o eres un ultra comunista o eres un putísimo neo-nazi de mierda, y parece que de lo segundo cada vez abunda más porque salen de debajo de las piedras. Las mismas piedras con las que deberían partirles el putísimo cráneo y cagarse dentro de sus cabezas para que al menos tuvieran algo dentro de la cabeza, aunque sea un zurullo del tamaño de un brazo. Bueno, la mayoría ya tienen la cabeza amueblada así. El caso es que da la sensación que tras la pandemia todo cambió a peor, la gente que era más o menos moderada o «de centro» (si es que esa puta mierda existe realmente, yo creo que no) viraron hacia la derecha. Y los que ya de por sí eran de derechas directamente se convirtieron en Turbo Hitler 4000 Ex Plus Alpha. Si me dieran un euro por cada discusión que he tenido con alguien que en 2019 era una persona con ideologías políticas progresistas y aperturistas que actualmente aboga por poco menos que bombardear a cualquiera con la piel medio marrón o meter en gulags a todo el que sienta su sexualidad de forma un poco diferente, tendría suficiente dinero como para comprar una ojiva nucelar con la potencia del sol. Y ahí está lo que me jode, que esa panda de paralíticos mentales tengan siempre el «valor» de vomitar sus idioteces en público sin ningún tipo de vergüenza y que además tengan palmeros que les van detrás.
«La violencia no es la respuesta a nada. Es la pregunta. Y la respuesta siempre es que sí». Y ahí es donde entra mi lado más «radical». Y entrecomillo lo de radical porque defender y estar del lado de gente que simplemente entiende la vida y a ellos mismos de otra forma diferente a la tuya sin hacer daño ni afectar a absolutamente nadie más no es radicalizarse, es ser una putísima persona normal y corriente con un mínimo de decencia y empatía. ¿Dónde cojones ha quedado la empatía? Entiendo que cada vez somos todos más egoístas, pero es que requiere cero esfuerzo el no ser escoria y no hacer todo lo posible por negarle la existencia a otros. Una vez leí un texto que decía algo así, lo resumo pero quiero que la idea básica se entienda igual:
Había una señora que vivía en una zona residencial de casitas, el típico suburbio americano alejado de todo donde cada casa tenía un garaje al lado para el coche. Como era normal, todo vecino con coche tenía su vado para que no le bloquearan la entrada y salida. Esa señora llevaba viviendo en el mismo lugar más de 40 años y cada uno de ellos renovaba la licencia, año a año. Lo curioso es que ella no tenía coche. No tenía ninguna necesidad de gastarse ese dinero en evitar que alguien aparcara delante de su garaje, no tenía ningún vehículo y nadie iba a su casa para necesitar ese garaje que simplemente estaba ahí. Y hasta el día de su muerte eso fue así.
Pues la historia de esta señora es una alegoría de lo que hace la gente que se opone al matrimonio LGBT y muchas otras cosas. A ellos no les afecta en lo más mínimo, pero a pesar de todo hacen el esfuerzo para que otra persona no pueda disfrutar de algo que no tienen el derecho de poder elegir siquiera. Y en ese punto ya no creo que sea simplemente un caso de falta de empatía. Es, simple y llanamente, ser un hijo de la gran puta. Y a gente así no puedo tratar con respeto, porque no lo merecen. Cuando hablo con alguien así se lo digo a la cara y quiero que lo sepa, porque muchas veces nadie ha tenido el valor de decírselo sin tapujos: «eres una mierda de persona».
Me da igual el tipo de dios en el que creas, cuales sean tus valores morales, en el momento en el que por activa y por pasiva te dedicas a querer que otra gente no sea feliz y te alegras por ello, te mereces lo peor que te pueda pasar y cuando eso suceda, ahí estaré yo para reírme de ti.
Dicho esto, que está increíblemente desordenado y escrito a vuela pluma, aprovecho para comentar que un personaje de mis cómics está a punto de morir o de desaparecer. Cuando eso se haga efectivo y le dé más cuerpo a todo ya se verá reflejado en la cabecera de la web.
