Llevo un tiempo quitándome de las llamadas redes «sociales» y la verdad es que es la mejor idea que he tenido en mucho tiempo. Cuesta, porque habiendo estado en Facebook cada día durante más de 10 años uno se acostumbra a que la página abierta por defecto en el navegador sea esa, pero es cuestión de cortar de golpe. Un día dejé un mensaje avisando a los amigos para que me pasaran su teléfono si no los tenía ya y en 48 horas bloqueé mi perfil.

Y todo empezó por mi página de dibujo en Facebook. Tenía más de medio millar de seguidores (que es una forma bonita de decir 500 personas y hacer que suene como un hito), pero ni el Tato interactuaba con mis publicaciones. Ya podía subir un garabato hecho en 20 minutos o un cómic que me había llevado meses terminar, que al final todo quedaba en nada. Me frustraba. Y creo que eso era parte de la trampa que planta Facebook en las páginas, que deliberadamente ocultan tus publicaciones a tus seguidores para que veas que no alcanzas a nadie y pienses en comprar un anuncio. Por suerte soy un rata nui y no llegué a hacer eso, aunque me lo planteé no pocas veces. Para llegar a cuatro gatos, mejor eliminar la página. Y así hice.

Luego está el tema de por qué las llamo, en un alarde de originalidad, redes «sociales». Pues porque es así, porque no son sociales. Sobre todo Twitter, la otra red de la que estoy huyendo, al menos en mi cuenta personal. Lo que en un principio era un lugar de encuentro de colegas, donde charlabas con gente con la que compartías gustos comunes, ha acabado por ser un estercolero en el que la mayoría se dedica a echar mierda sobre los otros, a meter mal rollo y a acusar a todo el que no piensa como él.

En Facebook puede ser menor, ya que por norma general la gente añade a amigos, pero Twitter es una red mucho más abierta y en la que cualquiera puede ver tus opiniones. Y, por lo tanto, señalarte y hacer escarnio de tus crimentales está a la orden del día, tanto para los de un bando como los del otro. Nadie se escapa de ser escoria humana. Aquel que ose pensar diferente a la mayoría se expone a que sus tweets sean compartidos para que todos se rían de él, le acusen, le metan en listas o que le denuncien a sus jefes y, con un poco de suerte, le echen del trabajo.

No se puede opinar de absolutamente nada en Twitter sin que venga alguien a decirte lo equivocado que estás o, directamente, echarte a los perros. Así que por lo pronto he decidido no entrar a Twitter más que de vez en cuando para ver si tengo algún mensaje del grupo de heteropatriarcas nazis cishetero normativos opresores blancos y ya está. Y la app, eliminada del teléfono para no entrar ni cuando voy a cagar. La cuenta de dibujo todavía la medio uso, porque la tengo en otro navegador que no es el principal y, al darme pereza abrirlo cada vez que quiero echar un vistazo, no lo hago muy a menudo.

Así que al final me he quedado solamente con Instagram, que la veo más como una galería donde, por norma general, no se dan opiniones y a la gente le importa mucho menos lo que escribas debajo de la foto. Además, es donde tengo más seguidores y donde es más fácil que la gente me pida encargos, con lo que seguramente la vaya a seguir usando durante bastante tiempo.

Ah, y si hay algo que da más asco que la gente que dice «yo es que no tengo Facebook ni redes sociales», es la que dice «yo es que tenía Facebook y redes sociales, pero me quité». Así que ahora daré todo el asco del mundo. «Oh, ¿que eso está de moda en Facebook? Yo ni idea, es que como borré mi cuenta ya no sé qué está de moda ni nada».

Se está tranquilo así.

PD: Llevo un tiempo pensando en dedicarle un poco más de tiempo a YouTube, haciendo vídeos sobre cosas que me gustan de dibujo, pequeños truquillos, consejos sobre qué NO hacer y tal. Veremos.

Comments (2)

  1. Retrospect

    Responder

    Te echaremos de menos por tierras twitteras. Me vas a obligar a crearme una de Instagram, aunque no ponga nada, solo para darte likes y comentarios.

    • Dibujante de mierda

      Responder

      Bueno, tú cuando veas en Twitter alguna cosa de femenestes y tal, piensa que mi espíritu anda por ahí refunfuñando. De hecho, ojalá supiera crear un bot rollo «Refunfuñing Jared» que cada vez que alguien hable de esas mierdas, conteste automáticamente.

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